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IUCN Red List — Least Concern

African Green Toad
Bufotes boulengeri (Lataste, 1879)

By Octavio Jiménez Robles &

Updated: 30/09/2013

Bufotes boulengeri

Bufotes boulengeri. Guelmin. Photo: © J. Gállego.

Range map of Bufotes boulengeri

  Bufotes boulengeri

Distribution map of
Bufotes boulengeri
in Morocco.


Gallery: 27 photos. [ENTER]


To cite this page:
Octavio Jiménez Robles & (2013): Bufotes boulengeri (Lataste, 1879). In: Martínez, G., León, R., Jiménez-Robles, O., González De la Vega, J. P., Gabari, V., Rebollo, B., Sánchez-Tójar, A., Fernández-Cardenete, J. R., Gállego, J. (Eds.). Moroccoherps. Amphibians and Reptiles of Morocco and Western Sahara.
Available from www.moroccoherps.com/en/ficha/Bufotes_boulengeri/. Version 30/09/2013. Accessed 26 Jun 2017.

To cite www.morocoherps.com en as a whole:
Martínez, G., León, R., Jiménez-Robles, O., González De la Vega, J.P., Gabari, V., Rebollo, B., Sánchez-Tójar, A., Fernández-Cardenete, J.R., Gállego, J. (Eds.). Moroccoherps. Amphibians and Reptiles of Morocco and Western Sahara.
Available from www.moroccoherps.com. Accessed 26 Jun 2017.


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Encuadre filogenético

Este anuro ha sido considerado durante mucho tiempo como perteneciente a la especie Bufo viridis Laurenti 1768 (Bons y Geniez, 1996; Schleich et al., 1996; Geniez et al., 2004). Posteriormente, de acuerdo a estudios filogenéticos, se observó que los sapos verdes norteafricanos correspondían a una especie distinta y se rescató el nombre de Bufo boulengeri Lataste 1879 (Stöck et al., 2006; 2008).

Por otra parte, tentativamente se creó un género para los sapos verdes: Pseudepidalea (Frost et al., 2006) donde se incluía Pseudepidalea viridis. Este género ha sido muy criticado (Vences, 2007, Speybroeck et al., 2010) entre otras causas por la existencia de híbridos entre sapos de los géneros Bufo y Pseudepidalea (Duda, 2008). Trabajos posteriores detectan que Pseudepidalea es parafilético si incluye a Bufo brongersmai (Stöck et al., 2006; Van Boxclaer et al., 2009). Recientemente se ha propuesto que los sapos verdes se incluyan en el subgénero Bufotes, excluyendo a B. brongersmai, al tener dicho nombre prioridad sobre Pseudepidalea (Dubois y Bour, 2010; Beukema et al., 2013).

Descripción

El sapo verde norteafricano es un sapo de tamaño mediano que alcanza como máximo 10,7 cm (Schleich et al., 1996).

Tiene la cabeza relativamente grande. En ella destacan dos glándulas parótidas grandes y paralelas. Los ojos son verdosos con la pupila negra. Los tímpanos son pequeños, se encuentran debajo de las glándulas parótidas y pasan desapercibidos.

Tiene un aspecto redondeado, debido a su robusto cuerpo y cortas extremidades. Su piel es rugosa y llena de tubérculos.

Bufotes boulengeri

Bufotes boulengeri. Tan Tan. Foto: © Gabri Mtnez.

Existen variaciones en el color y diseño a lo largo de su área de distribución. Las manchas varían de verde a marrón oscuro y en ocasiones también rojo. El vientre es, por lo general, de colores claros. Pueden variar su color en respuesta al calor y la luz en mayor grado que otros sapos. Este también cambia a lo largo del desarrollo del individuo, los juveniles suelen tener los tubérculos de color rojizo-marrón en la parte dorsal y lateral, mientras que en los adultos esta coloración rojiza es mucho menor en machos o inexistente en la mayoría de hembras. Algunos ejemplares presentan una línea de color claro en mitad de la zona dorsal.

En lo que respecta al dimorfismo sexual, las hembras son ligeramente más grandes (diferencia mucho menos patente que en Bufo spinosus) y los machos tienen un primer dedo más fuerte. Las patas traseras son proporcionalmente más grandes en los machos, sobrepasando los ojos si se extienden hacia delante, mientras que en las hembras éstas sólo llegan al borde posterior de los ojos. Durante el periodo reproductivo los machos desarrollan callosidades negras en los tres primeros dedos de las manos. La coloración se hace más contrastada en el periodo de celo.

Puede ser confundido con Barbarophryne brongersmai, con el que tiene un parecido superficial. Se puede diferenciar de este mediante la siguiente tabla:

  Barbarophryne brongersmai Bufotes boulengeri
Tamaño Hasta 5,1 cm Hasta 10,7 cm
Aspecto del cuerpo Alargado Redondeado
Hocico Puntiagudo Redondeado
Vientre Generalmente con manchas Generalmente sin manchas
Glándulas parótidas Redondeadas Dos veces más largas que anchas

Cuadro comparativo según Bons & Geniez, 1996; Schleich et al., 1996.

Comparación de Barbarophryne brongersmai (izquierda) y Bufotes boulengeri (derecha).
Obsérvese la diferente forma y tamaño que presentan las glándulas parótidas en ambas especies. Fotos: © J. Gállego.

Ecología y hábitos

Es un anfibio terrestre y eminentemente nocturno. No obstante los adultos pueden ser vistos durante las horas diurnas en el periodo de celo. Los juveniles también se pueden ver de día cuando finalizan la metamorfosis y se concentran en gran número en las orillas de las charcas antes de dispersarse.

Bufotes boulengeri

Bufotes boulengeri.
Boulmane Dades. Foto: © Javier Álvarez.

Se han observado ejemplares activos durante todo el año. En las poblaciones más septentrionales puede sufrir un periodo de diapausa invernal si las temperaturas son excesivamente frías, y en las zonas desérticas deben estivar en las épocas más calurosas.

Se desplaza mediante pequeños saltos y es un excelente excavador. En las zonas con dunas pueden excavar galerías para acceder a zonas donde encuentran humedad (Schleich et al., 1996). Al anochecer suelen acudir a las zonas que conservan agua, formándo grandes concentraciones de sapos.

Macho de Bufotes boulengeri cantando

Macho de Bufotes boulengeri cantando en una charca.
Sidi Ifni. Foto: © Gabri Mtnez.

Cuando llueve en abundancia acuden en masa a los puntos de agua para reproducirse. Incluso en agosto, se han visto varios ejemplares croando en las charcas. En Túnez se han descrito dos periodos de celo para la especie: primavera y final del verano (Mertens en Schleich et al., 1996). Los puntos de reproducción pueden ser desde lagunas más o menos grandes a pequeños charcos de apenas dos metros cuadrados. A diferencia de otros sapos como Bufo bufo, este sapo no necesariamente regresa a reproducirse al mismo lugar donde realizó su metamorfosis (Schleich et al., 1996). Cuando llegan a la charca, los machos se posicionan y comienzan a croar para llamar a las hembras y advertir a otros machos de su presencia. Una vez que una hembra acude al territorio de un macho, se produce el amplexus que es de tipo axilar.

Amplexus de Bufotes boulengeri

Amplexus axilar de Bufotes boulengeri.
Sidi Ifni. Foto: © Gabri Mtnez.

Durante el amplexus, la pareja busca un lugar tranquilo en el que depositar los huevos. La puesta consta de 9000-15000 huevos (Martínez-Solano et al., 2008) alineados en cordones que pueden medir más de dos metros. Los huevos miden 0,15 cm de diámetro (Schleich et al., 1996). En 3-5 días los huevos ya se han transformado en renacuajos, los cuales son más carnívoros que las larvas de otros sapos del género Bufo. La metamorfosis se realiza muy rápido (Schleich et al., 1996) lo que le permite depositar sus huevos en puntos de agua muy pequeños y relativamente efímeros. En estos lugares, puestas y renacuajos no tienen muchos depredadores y no tiene que competir con otras larvas de anfibios de metamorfosis más lentas. Si las condiciones meteorológicas son favorables, finalmente se pueden desarrollar miles de metamórficos. Sin embargo, si las charcas se quedan sin agua antes de que termine la metamorfosis, hay mortandad total de larvas, lo cual suele ocurrir con las temperaturas elevadas y escasez de lluvia.

Metamórficos de Bufotes boulengeri

Tras la metamorfosis cientos de diminutos sapitos verdes norteafricanos se agrupan en las charcas antes de dispersarse.
Tiznit. Foto: © Mario Schweiger.

Los adultos se alimentan de gusanos, moscas, mariposas, escarabajos y otros invertebrados (Schleich et al., 1996). Su estrategia defensiva principal es la huida. Una vez capturado trata de librarse forcejeando con las patas posteriores. Como la mayoría de anfibios, también tienen en la piel glándulas productoras de toxinas como defensa ante los depredadores (Martínez-Solano et al., 2008).

Distribución, hábitat y abundancia

Se trata de uno de los anfibios más comunes de Marruecos y más amplia distribución. Ha sido hallado en gran cantidad de hábitats distintos, desde las marismas litorales más o menos salobres a los gueltas en pleno desierto, las garrigas, las zonas agrícolas y urbanas y zonas de altitud hasta los 2670 m (Bons y Geniez, 1996). Se le ha encontrado incluso en el reg, la hamada o el erg, donde en muchos casos el punto más cercano de agua estaba a decenas de kilómetros, siendo el anfibio que penetra más profundamente en el desierto y desciende hacia el sur hasta Dakhla (Geniez et al., 2004).

Hábitat de Bufotes boulengeri

Hábitat de Bufotes boulengeri. Sidi Ifni. Foto: © Gabri Mtnez.

Este anuro es muy abundante y es sin duda el que más hemos encontrado caído en albercas, aljibes y otro tipo de construcciones humanas que actúan de trampa. En ocasiones se han observado decenas de ejemplares muertos en una misma alberca. En días lluviosos, en determinados tramos de carreteras que discurren cercanos a puntos acuáticos hemos podido observar gran cantidad de individuos. Alcanzan densidades tan elevadas que resulta difícil no atropellarlos en estas circunstancias. Aún así, su éxito reproductivo y su gran adaptación a todo tipo de hábitats hacen que sus poblaciones en gran parte del área de estudio sean óptimas.

Hábitat de Bufotes boulengeri

Varios ejemplares de Bufotes boulengeri rescatados de un aljibe. Gelmin. Foto: © J. Gállego.

Hábitat de Bufotes boulengeri

Ejemplares de Bufotes boulengeri atrapados en un depósito. Algunos muestran ya signos de desnutrición.
Incapaces de salir, les aguarda una muerte segura. Tan Tan. Foto: © Gabri Mtnez.

Según los criterios de la UICN el sapo verde norteafricano se encuentra en un estado de conservación de Preocupación Menor (LC; Martínez-Solano et al., 2008). Como problemas de conservación se ha descrito la pérdida de puntos de cría mediante el drenaje de humedales, la desecación y contaminación de las aguas (industrial y agrícola). De hecho, el uso de los humedales como vertedero, la alta presión de la ganadería, y el vertido de aguas residuales de zonas residenciales cercanas en los humedales, constituyen factores de amenaza para el desarrollo de esta especie, habiendose observado numerosos especímenes con malformaciones (García-Muñoz et al., 2010).

Bibliografía

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