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IUCN Red List — Least Concern

Mediterranean Tree Frog
Hyla meridionalis (Boettger, 1874)

By David Herrero

Updated: 22/06/2014

Hyla meridionalis

Male Hyla meridionalis on Asphodelus leaf. Ben-Slimane. Photo: © David Herrero González.

Range map of Hyla meridionalis

  Hyla meridionalis

Distribution map of
Hyla meridionalis
in Morocco.


Gallery: 12 photos. [ENTER]


To cite this page:
David Herrero (2014): Hyla meridionalis (Boettger, 1874). In: Martínez, G., León, R., Jiménez-Robles, O., González De la Vega, J. P., Gabari, V., Rebollo, B., Sánchez-Tójar, A., Fernández-Cardenete, J. R., Gállego, J. (Eds.). Moroccoherps. Amphibians and Reptiles of Morocco and Western Sahara.
Available from www.moroccoherps.com/en/ficha/Hyla_meridionalis/. Version 22/06/2014. Accessed 24 May 2017.

To cite www.morocoherps.com en as a whole:
Martínez, G., León, R., Jiménez-Robles, O., González De la Vega, J.P., Gabari, V., Rebollo, B., Sánchez-Tójar, A., Fernández-Cardenete, J.R., Gállego, J. (Eds.). Moroccoherps. Amphibians and Reptiles of Morocco and Western Sahara.
Available from www.moroccoherps.com. Accessed 24 May 2017.


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Encuadre filogenético

Único representante de la familia Hylidae en el norte de África. La presencia de Hyla en Marruecos data del Plioceno superior según restos fósiles (Bailon, 2000). En un estudio filogeográfico reciente (Recuero et al., 2007) se recuperaron tres subgrupos divididos en dos grandes clados mediante análisis de ADN mitocondrial, entre los cuales el Alto Atlas parece actuar como barrera geográfica. Sorprendentemente, el clado sur está estrechamente relacionado con las poblaciones meridionales de la península ibérica, mientras que el clado norte muestra afinidad genética con poblaciones circumpirenaicas.

Como resultado Recuero et al. 2007 concluye que Hyla meridionalis en el continente europeo ha de ser de ascendencia africana, con poblaciones procedentes de la llegada relativamente reciente desde el Magreb (ya sea por medio de colonización natural o por introducción antropogénica). Stöck et al. 2008b y Stöck et al. 2012, llevan a cabo más tarde un estudio basado tanto en ADN mitocondrial como en análisis de ADN nuclear, donde los resultados obtenidos no pueden confirmar los resultados de Recuero et al. 2007, si bien los estudios anteriores fueron limitados por el pequeño tamaño de la muestra.

En conclusión, mientras que un origen africano para H. meridionalis parece factible basado en fósiles y datos de ADN mitocondrial, se necesita más investigación para aclarar la variación intraespecífica de esta especie en toda su área de distribución (Stöck et al., 2008 y 2012).

Descripción

La longitud total de los machos adultos alcanza los 44 mm y 54 mm en las hembras. Es inconfundible dentro del área de estudio. Es una pequeña rana de cabeza ancha con hocico corto y redondeado. El tímpano está muy marcado y su diámetro mide la mitad del ojo. Sus dedos poseen discos adhesivos, de mayor tamaño en los miembros anteriores que en los posteriores. El tercer dedo de la mano es el más largo y el primero el más corto. Posee tubérculos subarticulares y carece de tubérculos palmares. En los miembros posteriores presenta un tubérculo metatarsal interno ovalado y otro externo poco conspícuo.

Hyla meridionalis Hyla meridionalis

La foto de la izquierda muestra las manos con discos adhesivos de un macho, además se observa como es el tercer dedo el más largo, el dedo uno el más corto y como el segundo y cuarto tienen la misma longitud. A la derecha, una macho de perfil, donde se puede ver el marcado tímpano que posee esta especie, esencial en época de reproducción. Chefchauen. Fotos: © David Herrero González.

Su piel es lisa excepto en la garganta y el vientre donde es granulada. La coloración del dorso es verde-amarillenta, a veces presentan motas. Partes inferiores blancuzcas (Salvador y García-París, 2001). Se sospecha de una forma particular en el Antiatlas, cuyos adultos poseen una banda lateral negra rebordeada de blanco (como en Hyla arborea) que sin embargo no se extiende formando un bucle por encima de la ingle. Su talla parece menor a la del resto de individuos y el dorso está cubierto de pequeñas motas oscuras (Bons y Geniez, 1996). Individuos aparentemente parecidos han sido señalados en Yebel Tazzeka por Aellen, 1951.

Hyla meridionalis Hyla meridionalis

Dos ejemplares macho de coloración atípica, el de la izquierda con motas en Chefchauen (Rif) y el de la derecha de un verde oscuro casi pardo en Targist.
Fotos: © David Herrero González y Gabriel Martínez del Mármol.

El dimorfismo sexual no es patente a simple vista, salvo por que los machos suelen tener un menor tamaño y presentar saco vocal, que cuando no está hinchado en pleno canto se presenta como una fina membrana de color pardo plegada en la garganta.

Hyla meridionalis Hyla meridionalis

A la izquierda un macho de Hyla meridionalis en pleno canto nocturno, el tamaño del saco vocal determinará la gravedad de su canto. Foto: © Javier Gállego.
A la derecha una hembra de Hyla meridionalis moviéndose durante el día en busca de una charca donde criar. Chefchauen. Foto: © David Herrero González.

El renacuajo, con un estado avanzado de desarrollo se caracteriza por su color dorsal oliva verdoso, vientre blanco con manchas doradas o amarillas y los ojos posicionados lateralmente. Forma corporal ovoide. El espacio interorbital es una vez y media más ancho que el espacio internarial. Espiráculo sinistral, dirigido hacia arriba . La cola mide dos veces la longitud del cuerpo, se aprecian los paquetes musculares intercalados de forma discontinua y bordeados por encima y por debajo de una línea negra. La parte dorsal de la cola tiene forma de aleta alta y redondeada, que se extiende sobre la dorsal del cuerpo hasta insertarse cerca de la posición de los ojos. La parte ventral de la cola se inserta más allá del ano y no está hiperdesarrollada. Los labios están bordeados por papilas, ausentes en el medio del borde superior, por lo general se observan dos filas de papilas en el labio inferior. Poseen dos filas de dientes en la parte superior (a diferencia de una, como se muestra por Pasteur y Bons, 1959) y tres en el labio inferior (Beukema et al., 2013).

Hyla meridionalis Hyla meridionalis

A la izquierda un renacuajo de Hyla meridionalis, donde es apreciable su larga cresta dorsal insertada justo por detrás de los ojos, Ben-Slimane.
Foto: © David Herrero González. A la derecha, un metamorfo de pocos días. La Mamora. Foto: © Javier Gállego.

Ecología y hábitos

Se la puede observar en los árboles, arbustos, frutales y pastos en general cerca de hábitats de agua dulce; en época de reproducción se observan altas densidades dentro de la vegetación durante el día y rondando o conformando los coro de machos nocturnos. Es también muy habitual encontrar ejemplares escondidos en zarzales y otras plantas espinosas.

Hyla meridionalis Hyla meridionalis
Hyla meridionalis

Forma habitual de encontrar a Hyla meridionalis, en vegetación de ribera y de sotobosque próxima a las charcas. Ejemplares de: Casablanca, Asilah (Marruecos) y Extremadura (España). Fotos: © Gabriel Martínez del Mármol y David Herrero González.

Llegada la época de reproducción, los machos, que llegan antes a las charcas, forman coros nocturnos que atraerán a las hembras, éstas elegirán al macho en función de su canto. Es habitual observar peleas durante los amplexos. Durante el día, se pueden escuchar cantos territoriales. La época de reproducción, tiene lugar entre finales de febrero y finales de abril (Doumergue, 1901), mientras que en el Atlas Medio se ha observado a finales de marzo (Bons, 1970). En la región del alcornocal de la Mamora (Rabat, Kenitra), la reproducción se inicia a finales de enero y continúa hasta marzo (El Hamoumi, 1988; pers obs P. de Pous).

El amplexo es axilar y tiene lugar en el agua. Suelen depositar hasta 60 paquetes de 10-30 huevos que adhieren a la vegetación sumergida. El desarrollo embrionario dura 2-3 días. Los renacuajos completarán el desarrollo más o menos rápido en relación con la cantidad de agua y temperatura exterior. Es habitual observar renacuajos en charcas, manantiales, acequias, lagunas temporales, praderas inundadas, lagunas, piscinas de ganado, pozos e incluso piscinas. El tamaño de la metamorfosis oscila entre 10 y 20 mm (Salvador y García-París, 2001).

Hyla meridionalis Hyla meridionalis

Amplexo, donde se puede observar la diferencia de tamaño entre macho y hembra. Granada (España). Foto: © Gabriel Martínez del Mármol.
Paquete de huevos de Hyla meridionalis en Córdoba (España). Foto: © Juan Pablo González de la Vega.

La dieta de los adultos se basa principalmente en coleópteros, formícidos, arácnidos, larvas de insectos y de lepidópteros y dípteros. Cuando son renacuajos se alimentan de algas y fanerógamas. (Doumergue, 1901; Salvador y García-París, 2001).

Entre sus depredadores se conocen, invertebrados terrestres y acuáticos, reptiles (Natrix natrix), aves zancudas y mamíferos.

Distribución, hábitat y abundancia

Posee una distribución mediterránea occidental: sur de Francia, Italia, Portugal, España (introducida en islas Baleares y Canarias) y Magreb (Marruecos, Argelia y noroeste de Túnez) (Engelmann et al., 1986). La especie está bien distribuida por todo Marruecos, esencialmente en zonas húmedas litorales y en todas las montañas que contienen puntos de agua. Alcanza el Gran Atlas, a una altitud de 2600 m, en el Oukaimeden y cerca de Amddouz, en el Yagour. Evita el dominio bioclimático sahariano con excepción de los alrededores de Ouarzazate. Su límite de distribución meridional se encontraba a 3 km al norte de Ida Gougmar (en el Antiatlas) (Bons y Geniez, 1996). Pero nuevos registros revelan una distribución continua por la costa atlántica desde el norte de las montañas del Rif, que se expande a lo largo de la costa del Atlántico y hasta varias zonas del norte de Marruecos. La ausencia de esta especie en muchas partes del noreste de Marruecos y el Medio y Alto Atlas es probablemente debida a la falta de prospecciones. Se han dado nuevas citas a lo largo del límite meridional de su distribución, donde H. meridionalis aparecía cerca de cuerpos de agua semipermanentes o permanentes. Las localidades recientemente descubiertas se sitúan cerca de Sidi Ifni (Donaire et al., 2004; Barnestein et al., 2010) estas nuevas citas representan los registros más australes de esta especie en el continente africano.

Hyla meridionalis

Ejemplar de Sidi Ifni, las citas más meridionales para la especie. Además se puede observar que la línea lateral es larga y llega hasta la parte posterior, pero sin crear el bucle en el ingle típico de Hyla arborea. Foto: © Gabriel Martínez del Mármol.

Hyla meridionalis

Charcas típicas de los claros de bosques en el alto Rif. Foto: © Gabriel Martínez del Mármol.

Se pueden encontrar cerca de cuerpos de agua permanentes o temporales, a menudo caracterizadas por la abundancia de vegetación acuática (El Hamoumi et al., 2007). Es una de las especies más comunes a lo largo de las tierras bajas del noroeste y las montañas del Rif y del Atlas. A pesar de su nombre común (rana arborícola mediterránea) también es abundante en áreas sin cobertura arbórea importante, como las áreas de llanura o de alta montaña pedregosa Doukkala en el Medio y Alto Atlas (Bons y Bons, 1959). En las márgenes meridionales de su distribución, como el Anti Atlas y la depresión de Ouarzazate, H. meridionalis aparece en terrenos áridos cerca de arroyos temporales caracterizados por escasa vegetación.

Hyla meridionalis

Charca permanente en el Rif. Cerca de Ketama. Foto: © David Herrero González.

La especie se encuentra amenazada a nivel local por la pérdida de hábitat terrestre (intensificación de la agricultura, el desarrollo de infraestructura), la contaminación acuática (fertilizantes y abonos para agricultura, control de mosquitos) y la pérdida de lugares de reproducción. La introducción especies exóticas es también una causa de declive poblacional sobre todo a nivel europeo, el cangrejo de río americano (Procambarus clarkii) y peces exóticos (como Gambusia holbrooki) suponen una seria amenaza para esta especie. La especie parece mostrar una mayor resistencia a la eutrofización frente a otras especies de anfibios, posiblemente, porque las aguas eutróficas promueven el crecimiento de la enea o totora (Typha sp.) y otros tipos de vegetación favorable para la especie (Donaire, 2009).

Hyla meridionalis

Charcas de los alcornocales cercanos a Rabat y Kenitra (Bosque de la Mámora), donde además hay Pelobates varaldii,
Amietophrynus mauritanicus o Pleurodeles waltl. Foto: © David Herrero González.

Catalogada como de “Preocupación Menor” a la vista de su amplia distribución, la tolerancia a una amplia gama de hábitats, su presunta gran población y porque es poco probable que dichas poblaciones disminuyan sus efectivos lo suficientemente rápido como para incluirla en una categoría más amenazada (Donaire et al., 2009).

Como medidas de conservación, la especie figura en el Apéndice II de la Convención de Berna y en el Anexo IV de la Directiva de Hábitats de la Unión Europea. Se encuentra en numerosos libros rojos nacionales y subnacionales, Red de Datos y Listas y está protegido en algunas partes de su área de distribución. La especie se encuentra protegida en muchas áreas de Europa y del norte de África (Donaire et al., 2009).

Bibliografía

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