0 usuarios visitando la web
IUCN Red List — Not Evaluated

Cobra norteafricana
Naja haje (Linnaeus, 1758)

Actualizado: 9/05/2013

Taxonomía: Serpentes | Elapidae | Naja | Naja haje

Naja haje

Naja haje. Guelmim. Foto: © J. Gállego.

Mapa de distribución de Naja haje

  Naja haje

Mapa de distribución de
Naja haje
en Marruecos.


Galería multimedia: 5 fotografías. [ENTRAR]


Para citar esta página:
(2013): Naja haje (Linnaeus, 1758). En: Martínez, G., León, R., Jiménez-Robles, O., González De la Vega, J. P., Gabari, V., Rebollo, B., Sánchez-Tójar, A., Fernández-Cardenete, J. R., Gállego, J. (Eds.). Moroccoherps. Anfibios y Reptiles de Marruecos y Sahara Occidental.
Disponible en www.moroccoherps.com/ficha/Naja_haje/. Versión 9/05/2013. Consulta realizada el 23 de agosto de 2017.

Para citar www.morocoherps.com en su conjunto:
Martínez, G., León, R., Jiménez-Robles, O., González De la Vega, J.P., Gabari, V., Rebollo, B., Sánchez-Tójar, A., Fernández-Cardenete, J.R., Gállego, J. (Eds.). Moroccoherps. Anfibios y Reptiles de Marruecos y Sahara Occidental.
Disponible en www.moroccoherps.com. Consulta realizada el 23 de agosto de 2017.


Encuadre filogenético

Se trata de la única especie de ofidio clasificada en la familia Elapidae que habita en la zona de estudio.

Jose Antonio Valverde describió en 1989 la subespecie “legionis” para los individuos de Naja haje de Marruecos, basándose en tres características: su coloración, folidosis y aislamiento genético. No obstante, estudios genéticos y morfológicos posteriores consideran que Naja haje legionis no es una subespecie válida debido a la mínima divergencia que muestran las poblaciones de la zona de estudio con la forma nominal de la especie (Broadley y Wüster, 2004 ; J.F. Trapé et al., 2009). Por lo tanto, actualmente las cobras de la zona de estudio están clasificadas en la especie nominal Naja haje haje, pasando a considerarse el indicativo “legionis” como una “forma” o “morfo” relacionado con la coloración.

Descripción

Sin duda, la observación de la cobra norteafricana en su hábitat representa uno de los espectáculos más impresionantes y hermosos del Magreb. Este impresionante ofidio no suele sobrepasar 160 cm de longitud en esta zona del norte de África (Bons y Geniez, 1996), aunque existen registros de individuos de 181 cm de longitud (Valverde, 1989).

La forma del cuerpo es cilíndrica, alargada y proporcionada.

Existen marcadas diferencias en la coloración y el diseño de individuos de diferentes edades.

En las primeras etapas de su vida, poco después de su nacimiento, las pequeñas cobras son de color amarillo pálido con diseño punteado marrón por todo el cuerpo y con la cabeza, cuello y la zona anterior del cuerpo de color negro brillante. Cuando despliega el capuchón se observa que la zona ventral del cuello presenta grandes manchas amarillas entre el pigmento negro.

Los juveniles frecuentemente muestran un color corporal de base amarillo, amarillo pardo, amarillo anaranjado, rojizo, sobre el que aparece un punteado marrón y/o negro. El color negro liso se extiende por la cabeza, cuello y el tercio anterior del cuerpo, incluida la zona ventral de este. La zona ventral del resto del cuerpo es de la misma coloración base que la zona dorsal.

A medida que la serpiente crece el color negro se va extendiendo por el cuerpo, quedando el color amarillo restringido a las hileras de escamas dorsales más cercanas a las ventrales. Finalmente los individuos adultos son de color negro, tanto en la zona dorsal como en la ventral. No obstante, los adultos también pueden ser de color marrón oscuro mezclado con negro, negro parduzco, etc.

Naja_haje Naja_haje

Izquierda: Juvenil. Guelmim. Foto: © Raúl León.
Derecha: Adulto. Guelmim. Foto: © Javier Gállego.

La cabeza está poco diferenciada del cuello y el hocico es redondeado. Los ojos son de color oscuro y tiene pupilas redondeadas difícilmente apreciables.

Naja_haje

Detalle de Naja haje, juvenil. Guelmim. Foto: © Raúl León.

Los machos alcanzan mayor longitud que las hembras (Schleich, 1996).

Es una especie ovípara y se sabe que deposita de 8-20 huevos en algún lugar con condiciones adecuadas como por ejemplo, bajo grandes bloques de piedra, troncos huecos, agujeros en el terreno, etc. (Gruber, 1993).

En la zona de estudio existen varias especies de ofidio que los visitantes y habitantes locales pueden confundir con la cobra. Vamos a intentar esclarecer estas confusiones:

En cuanto a coloración, los juveniles de cobra norteafricana pueden ser confundidos con la serpiente de ojos de gato norteafricana (Telescopus tripolitanus), ya que esta culebra tiene la cabeza y cuello de color negro y el cuerpo de color pardo (marrón, anaranjado o rojizo, generalmente). Para diferenciar a esta culebra de una cobra juvenil podríamos decir que en la culebra de ojos de gato norteafricana el pigmento negro está restringido a la cabeza y la zona del cuello, pero no se extiende por la zona anterior del cuerpo como en la cobra juvenil, sus ojos son bastante grandes y notorios, son globosos y sobresalen de los límites de la cabeza del ofidio, además de tener la pupila elíptica o vertical mientras que la cobra tiene pupila redondeada. La cabeza de la culebra de ojos de gato está bien diferenciada del cuello y en la cobra no es tan patente esta característica. Las escamas ventrales de la culebra son de color claro, beige o blanco sucio, es decir, de un color diferente al patrón dorsal, y en la cobra el vientre es del mismo color que la zona dorsal.

Naja_haje Telescopus tripolitanus
Naja_haje Telescopus tripolitanus

Comparación entre cobra norteafricana (Naja haje) y culebra de ojos de gato norteafricana (Telescopus tripolitanus), para ayudar a evitar posibles confusiones.
Arriba izquierda: Naja haje, juvenil. Guelmim. Foto: © Raúl León.
Arriba derecha: Telescopus tripolitanus. Assa. Foto: © Gabri Mtnez.
Abajo izquierda: Detalle de Naja haje, juvenil. Guelmim. Foto: © Raúl León.
Abajo derecha: Detalle de Telescopus tripolitanus. Assa. Foto: © Raúl León.

Los adultos de cobra norteafricana y los adultos de culebra de las casas (Boaedon fuliginosus) también pueden ser confundidos ya que la coloración de ambas especies es oscura y lisa. La serpiente de la casas muestra escamas corporales más pequeñas y bastante menos notorias que las de la cobra, que son más grandes y marcadas, es de aspecto más brillante, suele ser de un color menos oscuro que la cobra adulta, por ejemplo marrón o marrón oscuro, tiene las escamas ventrales blancas nacaradas así como las escamas labiales de color muy claro, características que nunca ocurren en la cobra. Las escamas de la culebra de las casas reflejan más la luz y por ello suele tener un aspecto más brillante que la cobra, además presenta iridiscencia. Los ojos son proporcionalmente más grandes en la culebra que en la cobra y la pupila es vertical, no siendo así en la cobra.

Naja_haje Boaedon fuliginosus
Naja_haje Boaedon fuliginosus

Comparación entre cobra norteafricana (Naja haje) y culebra de las casas (Boaedon fuliginosus), para ayudar a evitar posibles confusiones.
Arriba izquierda: Cobra norteafricana adulta (Naja haje). Guelmim. Foto: © J. Gállego.
Arriba derecha: Culebra de las casas (Boaedon fuligonosus). Tan-Tan. Foto: © J. Gállego.
Abajo izquierda: Detalle de Naja haje, juvenil. Guelmim. Foto: © Raúl León.
Abajo derecha: Detalle de culebra de las casas (Boaedon fuligonosus). Tan-Tan. Foto: © J. Gállego.

Por último, un colúbrido que habita en la zona de estudio muestra una actitud intimidatoria muy parecida a la de la cobra. Se trata de la falsa cobra (Rhageris moilensis) que cuando se siente amenazada aplana el cuello a modo de capuchón, como la cobra, aunque raramente eleva verticalmente el primer tercio del cuerpo como esta. La coloración corporal podría parecer en un primer vistazo similar a la de los juveniles de cobra norteafricana, no obstante la falsa cobra no tiene la cabeza y el primer tercio del cuerpo de color negro. Por lo tanto, resulta fácil diferenciarla de la cobra.

Rhagerhis moilensis Rhagerhis moilensis

Izquierda: La falsa cobra (Rhagerhis moilensis) muestra una coloración corporal similar a los juveniles de cobra norteafricana, pero no muestra la cabeza, cuello y primer tercio del cuerpo de color negro liso, siendo así fácil de diferenciarla de una cobra juvenil. Guelmim. Foto: © Raúl León. Derecha: La falsa cobra muestra una estrategia intimidatoria muy parecida a la de la cobra, aplanando el cuello dorso-ventralmente en forma de capuchón, de ahí su nombre común: Falsa cobra. Guelmim. Foto: © Raúl León.

La familia de los elápidos, en la cual están incluidas las cobras, agrupa serpientes con dentición proteroglifa (colmillos fijos en la zona delantera del maxilar superior que capacita al animal para poder inocular veneno). El veneno de la cobra norteafricana es neurotóxico.

Ecología y hábitos

Principalmente crepuscular y nocturna, aunque se ha observado activa durante el día (Schleich, 1996).

Los individuos adultos se establecen en un territorio y suelen vivir en este durante muchos años, adoptando como refugio grietas en paredes rocosas, madrigueras de mamíferos abandonadas, etc., cerca de los cuales se termorregulan (Schleich, 1996). Es un animal de movimientos rápidos y que en ocasiones ha sido observado trepando árboles (Schleich, 1996). Busca a sus presas activamente. Su espectro alimenticio es amplio y variado: sapos y ranas, saurios y ofidios, aves y sus huevos y pequeños mamíferos (Schleich, 1996).

Si la cobra norteafricana se siente amenazada intenta huir rápidamente o pasar desapercibida, pero si la amenaza continua, el ofidio puede mostrar varios tipos de defensas. La más notoria y conocida es la estrategia intimidatoria que consiste en la elevación vertical y el aplanamiento dorso-ventral de la zona anterior del cuerpo, mostrando así la cofía o capuchón mediante la expansión de las costillas de esta zona del cuerpo. Con ello la serpiente muestra una actitud alerta y defensiva, así como una ilusión de mayor tamaño.

Si la amenaza persiste, la cobra norteafricana suele abrir la boca, mostrando el color blanco azulado del interior de esta, para advertir a su posible amenaza o depredador de que si no se retira puede llegar a morder.

Como último recurso ante un peligro grave la cobra puede optar por morder, inoculando veneno o realizando un “mordisco seco” (sin inoculación de veneno).

Naja haje Naja haje

Izquierda: Naja haje adulta expandiendo el capuchón en actitud intimidatoria ante un peligro. Guelmim. Foto: © J. Gállego.
Derecha: Cobra norteafricana juvenil en actitud intimidatoria: con el primer tercio del cuerpo erguido, expandiendo el capuchón y abriendo la boca. Guelmim. Foto: © Raúl León.

El veneno de la cobra norteafricana es neurotóxico y está considerado bastante peligroso para las personas, pudiendo llegar a ser mortal. Por lo tanto hay que evitar molestarlas o manipularlas para que no exista riesgo de sufrir una eventual mordedura.

Distribución, hábitat y abundancia

Su distribución se extiende por Agadir, Ouarzazate y El Aaiún, pasando por la zona del antiatlas hasta Figuig (Bons y Geniez, 1996). La población de Naja haje de la zona de estudio parece proceder de la zona de Egipto (Valverde, 1989). Análisis genéticos la agrupa muy próxima a las cobras de Egipto y del oeste de África (Trapé et al., 2009).

Suele habitar zonas áridas con inviernos cálidos (Bons y Geniez, 1996). Ocupa muy diferentes tipos de hábitats, desde zonas llanas con muy escasa o poca vegetación a zonas mucho más accidentadas y rocosas, como por ejemplo lechos de ueds con cobertura vegetal, zonas áridas rocosas tanto con presencia de vegetación como con escasez de esta, formaciones de argán (Argania spinosa), etc. (Valverde, 1989; Bons y Geniez, 1996).

Hábitat de Naja_haje
Hábitat de Naja_haje
Hábitat de Naja_haje

Ejemplos de hábitats de Naja haje (de arriba abajo):
Sidi Ifni. Foto: © Raúl León.
Guelmim. Foto: © Raúl León.
Figuig. Foto: © Raúl León.

La cobra norteafricana se considera una de las especies de reptil más amenazada de la zona. Este triste hecho hace que cada encuentro con ella en su hábitat natural sea muy apreciado, valorado y emocionante.

En primer lugar, es la especie de serpiente más intensamente buscada por los Aïssaouas o “cazadores de serpientes” que la capturan viva y posteriormente la utilizan en espectáculos ellos mismos o venden las serpientes a “encantadores de serpientes” locales que exhiben a las serpientes en plazas de ciudades de diferentes zonas de Marruecos, principalmente en Marrakech. Esta actividad se traduce en cientos de cobras (hasta 500 individuos al año) capturadas y retiradas del medio (Feriche, inédito). Este número podrían ser mayor actualmente, pues el aumento del turismo incrementa la demanda para exhibirlas y por tanto las capturas (Feriche, inédito). Las personas dedicadas a esta actividad viven de ella, con lo cual el problema de conservación de la cobra norteafricana es muy serio pues entra en conflicto directo con intereses de un sector de la población local bastante deprimido económicamente. Estos cazadores de serpientes, desde sus profundos conocimientos, dicen que los años en los que hay plaga de langosta migratoria y se fumigan los campos, se encuentran muchos menos ejemplares de cobra (Feriche, inédito). Esta información nos podría dar una idea de que estos productos altamente tóxicos pueden estar afectando seriamente a toda la fauna, directamente o a través de la cadena trófica. Por lo tanto, la cobra norteafricana está muy gravemente amenazada por las actividades de las personas. A esto se suman las muertes directas a manos de las personas locales debido al peligro que la proximidad de esta serpiente venenosa podría representar, los atropellos en carreteras, que no parecen ser muy frecuentes, y la muerte por ahogamiento o inanición de individuos que caen y quedan atrapados en albercas, pozos, balsas de agua, etc.

Existen ya diferentes experiencias en otras zonas del mundo que actualmente funcionan con éxito, mediante las cuales en casos parecidos de conflictos entre intereses de la población local y la conservación de serpientes, como las cobras, se ha llegado a alternativas que satisfacen a ambas partes. Por lo tanto en la zona de estudio se podría intentar implementar alternativas y muy probablemente tendrían éxito, basadas en estas experiencias y en el hecho de que, seguramente, ofrecer otra forma de gestionar este asunto es una alternativa mucho más factible y real que intentar eliminar una costumbre tan antigua como es la exhibición de ofidios en esta zona.

Bibliografía

  • Bons, J. y Geniez, P. 1996. Anfibios y Reptiles de Marruecos (incluyendo Sáhara Occidental). Atlas Biogeográfico. Asociación Herpetológica Española. Barcelona. 319 pp
  • Feriche, M. inédito. Aissouas, los encantadores de serpientes.
  • Gruber, U. 1993. Guía de las serpientes de Europa, Norte de África y Próximo Oriente. Omega. Barcelona. 247 pp.
  • Valverde, J.A., 1989. Notas sobre vertebrados. V11, Una nueva cobra del NW de África, Naja haje legionis, ssp nov. (Elapidae, Serpentes). Actas de las IX Jornadas. Estación Biológica de Doñana. 214-230
  • Schleich, H. H., Kästle, W., Kabisch, K. 1996. Amphibians and Reptiles of North Africa. Koeltz Sci. Books, Koenigstein.
  • Trape, J.-F., Chirio, L., G. Broadley, D. G. y Wüster, W., 2009. Phylogeography and systematic revision of the Egyptian cobra (Serpentes: Elapidae: Naja haje) species complex, with the description of a new species from West Africa. Zootaxa 2236: 1–25
  • Trape, J.-F. y Mané, Y. 2006. Guide des serpents d’Afrique occidentale. Savane et désert. IRD Editions, Paris, 226 pp.

Todos los contenidos © 2011-2015 www.moroccoherps.com. El copyright del texto, imágenes, y otros contenidos de www.moroccoherps.com pertenecen a los autores, fotógrafos, y otros artistas que han creado estos materiales, y no pueden ser usados sin permiso de los propietarios del copyright.
Diseño, programación y mantenimiento de la web: Javier Gállego.