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IUCN Red List — Near Threatened

Gallipato
Pleurodeles waltl Michahelles, 1830

Por & Octavio Jiménez Robles

Actualizado: 10/01/2014

Pleurodeles waltl

Subadulto. Casablanca. Foto: © Gabri Mtnez.

Mapa de distribución de Pleurodeles waltl

  Pleurodeles waltl

Mapa de distribución de
Pleurodeles waltl
en Marruecos.


Galería multimedia: 3 fotografías. [ENTRAR]


Para citar esta página:
& Octavio Jiménez Robles: Pleurodeles waltl Michahelles, 1830 en Marruecos y Sahara Occidental.
Disponible en www.moroccoherps.com/ficha/Pleurodeles_waltl/. Consulta realizada el 23 de julio de 2014.

Para citar www.morocoherps.com en su conjunto:
Anfibios y Reptiles de Marruecos y Sahara Occidental.
Disponible en www.moroccoherps.com. Consulta realizada el 23 de julio de 2014.


Taxonomía

Estudios moleculares con haplotipos mitocondriales sugieren la existencia de dos clados en Pleurodeles waltl. Uno en el centro, norte y oeste de la Península Ibérica y otro distribuido por Marruecos y el este y sur de la Península Ibérica, siendo el río Guadalquivir la línea aproximada de división de ambos grupos. Por tanto, los haplotipos que hay en Marruecos también se encuentran en las Cordilleras Béticas y costa mediterránea española, lo que indica que ha habido dispersión a través del Mediterráneo (Batista et al., 2004; Carranza y Arnold, 2004).

Descripción

El gallipato es un urodelo de grandes dimensiones que aunque puede llegar a alcanzar los 31 cm, no suele superar los 20 cm. La cola, comprimida lateralmente, varía entre el 46,3 y el 55% de la longitud total (González de la Vega, 1988). La cabeza es ancha, comprimida y los ojos son pequeños, algo adelantados y prominentes, de color marrón o grisáceo y con pupilas redondas, negras. El hocico es redondeado y en la garganta presenta un pliegue gular.

Detalle de la cabeza. Kenitra. Foto: © Gabri Mtnez.

La piel es rugosa y está cubierta de multitud de pequeños tubérculos terminados en punta negra. Posee crestas caudales pequeñas, algo más desarrolladas durante la reproducción. La coloración es marrón, olivácea, aunque depende de diversas variables como la temperatura o luminosidad del lugar en que se encuentre el espécimen. En la zona dorsal muestra unas manchas circulares de color negro o más oscuro que el color de fondo. En ambos costados tienen hileras de tubérculos de color anaranjado. Las extremidades anteriores tienen cuatro dedos mientras que las posteriores son más largas y presentan cinco dedos. La zona ventral es más clara que el color de la parte dorsal, con un color beige-amarillento y manchas negras como en el resto del cuerpo.

Los machos tienen proporcionalmente la cola más larga y los miembros más desarrollados que las hembras, y durante el periodo reproductivo, desarrollan rugosidades de color negro en los miembros anteriores y las manos que favorece el acoplamiento. Cloaca de aspecto papilar en machos y con rebordes dirigidos hacia dentro en hembras (Salvador, 2009). En la época de celo la cloaca de los machos esta hinchada (Schleich et al., 1996).

Detalle de callosidades en macho en celo. Granada (España). Foto: © Octavio Jiménez Robles.

Las larvas se caracterizan por sus grandes crestas y por sus branquias muy desarrolladas y a menudo dirigidas hacia arriba. La cola termina en pico (las del otro urodelo marroquí, la salamandra norteafricana (Salamandra algira), terminan de forma redondeada).

Larva de Pleurodeles waltl. Huelva (España). Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Ecología y hábitos

Especie típica de zonas acuáticas temporales. En la mayoría de los casos desarrolla dos vidas, una acuática y otra terrestre. En la fase terrestre se han encontrado individuos refugiados tras haberse secado el medio acuático que ocupaban. En estas circunstancias sólo se activan de noche en días muy húmedos, desplazándose de sus refugios terrestres a las charcas, o se mantienen inmóviles en la orilla de estas. La vida terrestre, sobre todo en ejemplares adultos, parece un estado obligatorio para sobrevivir cuando las charcas, arroyos o pequeñas lagunas donde habitan se han secado. Si el punto de agua donde habita no se seca por completo y permanece en las condiciones adecuadas los gallipatos pueden desarrollar actividad totalmente acuática (Hódar et al., 1993).

Con las primeras lluvias otoñales los gallipatos que tuvieron que ocultarse con las altas temperaturas del verano, salen de sus refugios terrestres (madrigueras, bajo piedras, entre las raíces de árboles…) y acuden a sus puntos de cría. Dentro del agua se mueven con más agilidad que en tierra. En las horas nocturnas es posible verlos con frecuencia en la orilla o en zonas de escasa profundidad, mientras que en las horas diurnas es más difícil verlos y parecen permanecer en zonas más profundas, entre la vegetación acuática o bajo piedras en el fondo de la charca, laguna o arroyo.

Durante las lluvias invernales, desde octubre a abril tiene lugar la copulación. Si están bien alimentados, alcanzan la madurez sexual a los 6 meses de finalizar la metamorfosis (Schleich et al., 1996). Tras reconocer a la hembra por su olor, el macho inicia el cortejo que consiste en hacer ondulaciones con la cola. Después se sitúa debajo de ella, sujetándola con sus brazos y colocándosela a la espalda. En esta posición pueden permanecer varias horas e incluso días. A continuación suelta un brazo y se voltea, estimulando a la hembra y depositando en el suelo el espermatóforo. Esto puede repetirse varias veces hasta con seis o siete espermatóforos, que recoge la hembra situando su cloaca sobre el espermatóforo (Schleich et al., 1996; Salvador, 2009). Pueden formarse "bolas de apareamiento" donde participen hasta 4 machos: http://www.flickr.com/photos/gabrimtnezmarmol/3813716981/

Apareamiento en Pleurodeles waltl.
Izquierda: Cortejo, Derecha: Amplexus. Huelva (España). Fotos: © Juan Pablo González de la Vega.

Entre 24 y 48 horas después de la copulación se produce la ovoposición. El número de huevos varía desde 80 a 2000 en función del tamaño y edad de la hembra (Schleich et al., 1996). Las larvas parecen desarrollarse en función de la temperatura del agua y la disponibilidad de alimento entre otros factores. A medida que disminuye el nivel de agua, el desarrollo se acelera para tratar de evitar la muerte al secarse la charca.

Especímen in situ de Pleurodeles waltl en fase terrestre junto a dos Discoglossus scovazzi hallados bajo un neumático en los alrededores de una charca seca. Kenitra. Foto: © Gabri Mtnez.

Larvas y adultos son muy voraces. La dieta de los adultos durante la fase acuática se basa en invertebrados de agua dulce y puntualmente invertebrados caídos al agua, anfibios y sus larvas, ofidios juveniles y peces. La dieta de larvas está basada en crustáceos y larvas de insectos acuáticos (Salvador, 2009). Entre los depredadores del gallipato, se encuentran gran cantidad de especies de aves, algunos mamíferos y la culebra viperina (Natrix maura)(Salvador, 2009). Cuando el gallipato se encuentra en el agua, ante un depredador huye nadando a gran velocidad a zonas con vegetación acuática densa u otros refugios. En tierra son muy torpes y su conducta antidepredatoria varía en función del individuo y la temperatura del ambiente. Cuando están muy activos, algunos individuos procuran huir insistentemente aunque de forma torpe. Si están acorralados y no pueden escapar del depredador, pueden desplegar un comportamiento defensivo en el que su pared abdominal se contrae, asomando los extremos de las costillas a modo de espinas por las protuberancias laterales de color naranja. Como prácticamente todos los anfibios, a través de diversas glándulas de la piel segrega sustancias tóxicas o desagradables que penetran fácilmente en sus enemigos a través de mucosas (como ojos, nariz y boca) o heridas de su enemigo. Así, el mecanismo de exponer los extremos punzantes de sus costillas, no sólo es una forma de provocar dolor, sino de aumentar el poder de penetración de sus defensas químicas. Otras conductas defensivas que realiza son el arqueo del cuerpo para aparentar ser más grande, tratar de morder, emitir sonidos u ofrecer la cola a su depredador, al ser una parte no vital de su cuerpo (Schleich et al., 1996; Salvador, 2009; exp. pers.).

Garcillas bueyeras (Bubulcus ibis) en los alrededores de una charca habitada por gallipatos.
Kenitra. Foto: © Lorena Aguilera García-Saavedra.

Distribución, hábitat y abundancia en el área de estudio

Es una especie típicamente mediterránea que se encuentra principalmente en el área comprendida en el triángulo Ceuta-Souk Jemëa des Uolad Abbou-Annoceur, en los pisos bioclimáticos húmedo, subhúmedo y semiárido (Bons & Geniez, 1996). Ya que los haplotipos mitocondriales que hay en Marruecos son similares a los de las Cordilleras Béticas y costa mediterránea de España, la llegada por dispersión natural de esta especie a Marruecos ha sido puesta en duda, y podría haber sido introducida por los humanos (Carranza & Arnold, 2004). Sin embargo, la diversidad de haplotipos que hay en Marruecos y la amplia distribución de la especie, apuntan a una colonización natural relativamente reciente (Batista et al., 2004).

Es abundante sobre todo en zonas con agua estancada y en menor medida en ríos y arroyos de corriente lenta. Es capaz de adaptarse a vivir en medios bastante alterados por el hombre como lindes de cultivos y en construcciones humanas como pozos, albercas o aljibes.

Hábitat. Tánger. Foto: © Gabri Mtnez.

Hábitat. Kenitra. Foto: © Gabri Mtnez.

Este anfibio debe verse afectado por la pérdida de hábitats acuáticos y la contaminación de los mismos, algo cada vez más común en el área de estudio, y sobre todo en el norte de Marruecos. Uno de los peores enemigos de esta especie en la Península Ibérica es el cangrejo rojo americano Procambarus clarkii (Salvador, 2009), especie de la que no tenemos constancia que sea un problema grave para la especie en territorio marroquí. Por ello sería preciso que las autoridades adviertan a las poblaciones locales de la peligrosidad para las especies autóctonas de anfibios de la introducción de este cangrejo.

Hasta el momento se conoce la introducción en muchos de sus puntos de reproducción del pez Gambusia holbrooki (de Pous & Beukema, 2011). Aunque no se conoce el impacto que causan sobre las poblaciones de gallipato, estos voraces peces podrían estar compitiendo y predando sobre huevos y larvas de este urodelo.

Bibliografía:

  • Batista, V., Harris, D. J. & Carretero, M. A. 2004. Genetic variation in Pleurodeles waltl Michahelles, 1830 across the Strait of Gibraltar derived from mitochondrial DNA sequences. Herpetozoa, 16 (3-4): 166-168
  • Bons, J. & Geniez, P. 1996. Anfibios y Reptiles de Marruecos. Asociación Herpetológica Española, Barcelona. 319 pp.
  • Carranza, S. & Arnold, E. N. 2004. History of West Mediterranean newts, Pleurodeles (Amphibia: Salamandridae), inferred from old and recent DNA sequences. Systematics and Biodiversity, 1 (3): 327-337.
  • de Pous, P. & Beukema, W. Moroccan Spadefoot Toad (Pelobates varaldii). In Edge of Existence. www.edgeofexistence.org. Visitado el 11 de febrero de 2011
  • González de la Vega, J. P. 1988. Anfibios y reptiles de la provincia de Huelva. Ertisa, Huelva. 238 pp.
  • Hódar, J. A., Ruiz, I. & Camacho, I. 1993. Régimen alimenticio estival del gallipato Pleurodeles waltl (Michahelles, 1830) en una localidad del sureste peninsular. Rev. Esp. Herpetol., 7: 7-11
  • Salvador, A. 2009. Gallipato – Pleudodeles waltl. In Enciclopedia Virtual de losVertebrados Españoles. Versión 22-06-2009. Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Madrid: Museo Nacional de Ciencias Naturales. http://www.vertebradosibericos.org
  • Schleich, H. H., Kästle, W. & Kabisch, K. 1996. Amphibians and Reptiles of North Africa. Koeltz Sci. Books, Koenigstein. 630 pp.

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